Si “no funcionan”

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Si “no funcionan”2018-11-14T21:47:33+00:00

*Foto de portada cortesía de Francisco L. Brasero

Desde el descubrimiento de la terapia floral por el Doctor Bach existen miles de casos, documentados y no, en los que las flores de Bach han supuesto una ayuda significativa para quien las toma. Del mismo modo, casi todos conocemos o hemos oído hablar de alguien que las probó y “no le hicieron nada”. Hay varias razones por las que esto puede ocurrir:

  • La elección de las flores no está exenta de dificultad, ya que a menudo los matices entre una y otra son sutiles. Si no escogemos las flores adecuadas para nuestro caso particular no habrá efectos negativos, pero tampoco lograremos apaciguar los síntomas que nos preocupan. Recordemos que las flores reequilibran nuestras emociones, pero no las cambian.
  • Las emociones se organizan en “capas”, como si fuera una cebolla sentimental. Lo que nos angustia pocas veces tiene que ver con la verdadera razón de nuestro sufrimiento, sino más bien con sus efectos. Los efectos que dicho sufrimiento producen en nuestra actitud y comportamiento marcan la forma en la que nos relacionamos con el mundo, generando consecuencias que a menudo nos aportan más dolor y rabia. Es importante “pelar” estas capas en orden, en un proceso consciente y sincero que tiene su propio ritmo para cada uno. Cuando nuestra mente no está preparada para aceptar algo, afrontar ese algo puede resultar traumático en exceso y perderemos la oportunidad de aprender una lección útil para nuestra evolución personal. En la mayoría de los casos, rechazaremos lo que descubramos; negándolo, disfrazándolo, despreciándolo, ignorándolo… La mente tiene efectivos recursos para negar aquello que no puede o no quiere asumir. De aquí se deduce la importancia de contar con un buen terapeuta floral, que nos acompañe en nuestro proceso de maduración (descubrimiento, comprensión, aceptación) y respete nuestro ritmo interno.
  • La dosificación es incorrecta. Es sorprendentemente alto el porcentaje de casos en los que esta es la causa de un tratamiento floral fallido. La toma de las flores va marcada por el propio usuario, pero es primordial ingerir la dosis mínima de cuatro gotas cuatro veces al día, tanto en adultos como en niños, animales o cachorros. A partir de ahí, la intensidad de los síntomas a tratar marcará la cantidad de tomas. Habrá momentos o días en que las necesitaremos cada poco tiempo, y días en los que sólo recordaremos tomar las dosis funcionales. Es importante recalcar que no existe riesgo de sobredosis ni peligro por una ingesta masiva, de modo que no debe preocuparnos el exceso.
  • Los efectos que producen no son los deseados o siquiera los esperados. Las flores remueven nuestras emociones, y a menudo nos hacen tomar conciencia de aspectos de nuestro carácter que no queremos enfrentar. Hay quien, llegado este punto, considera que “le han sentado mal” o “no valen para nada”. En el campo del crecimiento personal, una variable decisiva es el interés que cada uno pone en cambiar aquello que no le gusta o le hace daño. Las flores calman los síntomas de nuestra emotividad desbocada para dejar el camino libre al razonamiento, pero no pueden hacer todo el trabajo por nosotros.
  • Se produce una exacerbación de los síntomas. Es lo que se conoce como “crisis curativa”, un indicador de que hemos dado con la raíz del problema. (Esto sucede a menudo con Agrimony, que suele desatar crisis de llanto en personas que ocultan su tristeza tras una sonrisa. La flor libera el llanto contenido, y a veces ese proceso de limpieza nos asusta o preocupa, especialmente si no estamos acostumbrados a llorar). La solución es reducir la toma a una vez al día durante una o dos semanas, e ir subiéndola progresivamente.
  • Las personalidades tipo Centaury (muy complacientes) o Agrimony (que rehúye las discusiones), a menudo se sienten como “poseídos” al tomar dichas flores. Esto se debe a que comienzan a ser más asertivos, es decir, a expresar sus opiniones y poner límites. Frecuentemente, la gente a su alrededor también les recrimina este comportamiento y les hace sentir aún más culpables por simplemente “ponerse en su lugar”.
  • Se confunde el Remedio Rescate con las flores de Bach. El Rescate es un remedio de urgencia, muy útil en situaciones estresantes y repentinas, pero no es aplicable en todos los casos. Lo ideal sería contar con un terapeuta floral o una persona bien informada que nos pueda guiar en la elección de nuestra propia mezcla personalizada.
  • Otro caso es el de las personalidades rígidas; que se resisten a cambiar o a los que les cuesta reconocer cuándo se equivocan, como Vine (autoritarios), Beech (perfeccionistas), Oak (adictos al trabajo) o Rock Water (autoexigentes). A menudo sus allegados afirman que “se han suavizado”, o que les ven más alegres, mientras los propios tomadores de flores afirman ofuscados “no notar nada”.
  • Se abandona el tratamiento a los primeros síntomas de mejoría. La duración de la terapia floral dependerá de varios factores: si la emoción es puntual o sostenida; si se trata de una situación temporal o un hábito vital; si realmente estamos dispuestos a cambiar una dinámica o no; etcétera. Cada proceso requiere de un plazo determinado, y no respetarlo solo conduce a errores y frustraciones.
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