Tratamiento natural de la candidiasis

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Ya hemos hablado de que la candidiasis tiene un origen intestinal, de modo que vamos a hablar sobre cómo atacarla desde la perspectiva de la medicina natural, incluyendo tratar el intestino para evitar recidivas y restaurar la salud. La proliferación es fácilmente comprobable con un simple análisis de heces, en caso de que no estemos seguros de que nuestro problema sea un sobrecrecimiento bacteriano. Hay que tener en cuenta que todos los problemas de mucosas suelen implicar problemas intestinales. Esto es así porque todas las mucosas proceden en su origen del mismo tejido embrionario, el del tubo digestivo. (Esto significa, por ejemplo, que una persona con constantes inflamaciones de garganta, o con catarros de repetición, debería probablemente sanear su intestino.)

En primer lugar, es necesario cortarles el suministro a los hongos, es decir, “matarlos” de hambre. Como sabemos que su alimento son los azúcares y las levaduras, deberemos suprimir todo aquel que los contenga. El problema es que esto implica una drástica reducción de productos que consumimos habitualmente (pan, masas, lácteos, vino, cerveza, sidra…), y en principio todos aquellos alimentos con levadura o azúcar y los hidratos en general.

Lo ideal sería hacer una dieta eminentemente proteica, basada en verduras (de ahí obtendremos los hidratos que necesitamos diariamente), pescado y carne. Reducir el consumo de frutas, eliminando también setas y champiñones. Afortunadamente, muchos naturistas defienden que la levadura madre es una opción válida, lo que nos permitiría seguir comiendo masas en casos leves. Además, esta restricción se mantendría solamente durante uno o dos meses, hasta que “el rebaño vuelva al redil”. Es importante vigilar que no haya una gran reducción de peso; no debemos olvidar que es el sistema inmune quien realmente va a librar esta batalla, y necesita de todas sus ya mermadas fuerzas.

No debemos olvidar realizar una limpieza de hígado cuando termine la dieta; una alimentación demasiado rica en proteínas lo sobrecarga y puede llegar a atascarlo, ralentizando y empeorando sus funciones. Hablaremos de este tema en profundidad en próximos artículos.

Además, necesitamos controlar el estrés, puesto que su acción en el intestino es tremendamente destructiva y desequilibra el sistema inmune. También hablaremos de esto con más detenimiento más adelante.

Además de debilitarlas, las atacaremos; tanto directamente como potenciando el sistema inmune. Hay varias sustancias que pueden ayudarnos: antisépticos como el aceite de orégano y el ajo, antifúngicos como el extracto de semilla de pomelo y el ácido caprílico; inmunoestimulantes como el lapacho (o Pau de Arco) y la vitamina C, etc. En los herbolarios podemos encontrar productos específicos, con todos los ingredientes necesarios y en las cantidades adecuadas, siempre que escojamos una marca de confianza.

Para completar el procedimiento y sobre todo para evitar futuros problemas, debemos restaurar la flora intestinal. También para esto es necesario combinar la acción de diferentes nutrientes, entre los que no puede faltar:

  • saccharomyces  boulardii, una levadura no patógena que “se come” las candidas y ayuda a regenerar el intestino, máxime cuando hay inflamación. Realiza una acción antagonista a la de las infecciones micóticas, especialmente por candidas, e inhibe la migración de las mismas desde el tracto intestinal. Además, ayuda a contener la inflamación y mejorar la estructura de la mucosa intestinal, que suele estar dañada cuando hay problemas digestivos o relacionados con el sistema inmune. Incluso mejora los síntomas provocados por intolerancias alimentarias, especialmente a azúcares, como la lactosa y la glucosa.
  • lactobacilos, pues, como ya hemos comentado, son los que “pastorean” las levaduras. Ayudan a mantener el PH vaginal y contrarrestar los patógenos de origen bacteriano y micótico, como los hongos.
  • biotina, puesto que contrarresta la transformación patógena de la candida (en hongo), y suele haber carencia de esta vitamina en los casos de candidiasis

En el caso de infestación vaginal o bucal, además deberemos aportar flora específica directamente a la mucosa y utilizar productos que contengan, por ejemplo, aceite del árbol del té, con el fin de volver el medio hostil para los hongos y evitar su proliferación.

Dado que el protocolo es bastante intenso y puede afectar a nuestra masa corporal, lo aconsejable es ponerse en manos de un profesional de la salud que nos pueda hacer un seguimiento personalizado y coherente. Recordemos que una sensación de debilidad y un aumento de la tristeza son normales durante este tipo de terapias, pero una restricción alimentaria drástica siempre debe ser supervisada por un especialista.

María Untereiner

Las afirmaciones de este artículo son recomendaciones generalizadas, y en ningún caso pretenden sustituir el consejo médico ni de otro profesional de la salud. Cada caso tiene sus particularidades, por lo que siempre es recomendable acudir a un profesional cualificado.

2019-03-04T12:03:57+02:0004/03/2019|Salud natural|

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