Rutinas de belleza, ¿te obligas o te mimas?

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Una piel sana es una piel bonita, y además un indicio de la buena salud de nuestro organismo. Su estado, homogeneidad, suavidad, elasticidad, textura… aportan valiosas pistas de nuestras carencias nutricionales. El paso del tiempo y las agresiones externas son sus mayores enemigos, y el cuidado constante su mayor aliado. Nuestra forma de vida y el modo en que tratemos nuestro cuerpo, interna y externamente, definirán nuestro envejecimiento.

Lo primero a tener en cuenta es utilizar cosmética natural, que cuida y embellece la piel sin asfixiarla. Productos que promueven la propia belleza de la dermis sin enmascararla, huyendo de ingredientes sintéticos perjudiciales. Para entender la importancia de este punto podemos utilizar el símil de la rosa: Si nuestra piel fuera una rosa, los productos naturales corresponderían al agua y la luz, el abono y la poda. Los sintéticos, por el contrario, equivaldrían a la laca que se utiliza para mantener las flores secas; aparentemente bellas, perfectas, pero frágiles y sin vida, incapaces de mantener la ilusión cuando se observan de cerca.

Cada día conocemos nuevos trucos de belleza, nuevos tratamientos y nuevas técnicas infalibles para ser perfectos. Parece que existiera algún tipo de presión social por tener un físico perfecto y un aspecto impecable. Resulta excesiva por algo tan banal como la apariencia. Pero la apariencia no deja de ser importante; como ya hemos comentado, nos informa sobre nuestro estado de salud y es nuestra “carta de presentación” al relacionarnos con otras personas. Además, el interés que ponemos en cuidar nuestro aspecto, al igual que el esfuerzo que dedicamos a mantener nuestro hogar limpio y ordenado; están estrechamente relacionados con nuestro estado emocional.

Pero lo cierto es que el tiempo corre en nuestra contra; a menudo las responsabilidades nos ocupan prácticamente el día completo. Por eso es indispensable encontrar un momento para uno mismo, en el que poder mimarnos y estar a solas con nuestros pensamientos. La rutina de belleza diaria puede ser ese momento, y además estaremos trabajando en pro de una piel sana y bonita.

No tenemos que seguir todos los consejos que vemos en blogs y revistas, a menos que el tiempo y las ganas nos lo permitan. El “ritual” de belleza diario es algo absolutamente personal, adaptado a las necesidades y gustos de cada uno. Es importante probar. Cada piel es única, y sus necesidades varían según la estación del año, la edad, el estrés y por supuesto, el sexo. La piel masculina, además, es más gruesa y dura que la femenina, por lo que demanda cuidados específicos.

Lo indispensable es el cuarteto limpieza-nutrición-hidratación-protección. En el próximo artículo trataremos cada uno de estos puntos en profundidad. ¡Sed felices!

María Untereiner.

2019-01-14T13:27:12+02:0014/01/2019|Salud natural|

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