Acerca de mi…

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Acerca de mi…2018-11-14T21:41:54+02:00

Conocí las flores de Bach, como casi todas las maravillas de la Naturaleza, cuando comencé a trabajar en el herbolario en el que estuve durante más de diez años. Allí aprendí un sinfín de cosas, pero dos son las que me han conducido a obtener el título de terapeuta floral y crear esta página: Una, que el concepto de salud de nuestra sociedad actual está completamente desvirtuado. La salud comienza por una vida sana, lo cual es muy difícil de lograr en una sociedad tan tecnológica e impaciente como la nuestra.

Relacionado con este, está el segundo punto. Mis años de trabajo cara al público me han confirmado que el mayor de los dolores es el del alma, y que la recuperación y la mejoría tienen mucho que ver con la actitud del enfermo. He observado que la gestión emocional es, en general, nuestra asignatura pendiente como especie social. Tratando de ayudar a las personas en este aspecto, he buscado, y lo sigo haciendo, respuestas en sitios tan dispares como la psicología y el misticismo. He leído y escuchado a gentes de todos los ámbitos posibles, tratando de encontrar un camino en el que confluyeran todos los saberes, un punto de vista que compartieran. Y hallé que tanto la medicina más ortodoxa como la más alternativa están de acuerdo en dos cosas: la existencia de una energía vital que puede promover la autocuración en las circunstancias adecuadas; y la importancia de las emociones en la salud y todos los aspectos de la vida del ser humano.

Cuando conocí el sistema floral me maravilló, lo admito. La historia de aquel doctor que se había dedicado a escuchar a las flores, a observarlas y comprender su personalidad, me pareció casi mágica. Y me reafirmó en ese pensamiento subyacente que nunca he conseguido acallar del todo de que el mundo no es tan gris ni tan científico como nos quieren hacer creer, y me confirmó una vez más que hay gente en él que comprende el verdadero valor de la tierra que habitamos, que siendo tan… maternal, tratamos como si nos fuera hostil. Y me recordó a mi abuelo, que siempre tuvo un alma genuinamente naturista y también era médico; y trató de inculcarnos a todos la responsabilidad de ayudar en lo que nos sea posible y el valor de la vida en todas sus formas. Siempre he pensado que fue su influencia la que me llevó al herbolario, y conocer las flores fue de algún modo como completar el círculo, como si me guiñara el ojo desde la distancia.

Me parecía increíble que un sistema con aplicaciones tan variadas y exento de efectos secundarios no constituya uno de nuestros remedios de cabecera. Lo mejor de esta terapia es que ayuda al que la sigue, si así lo desea, a tomar conciencia de sí mismo y emprender el viaje del autoconocimiento. Y es precisamente esto, el autoconocimiento, lo que hace avanzar al ser humano; aprender de sus errores y llegar a convertirse en la mejor versión posible de sí mismo. Porque es así de sencillo y de complicado alcanzar la felicidad.

Y en este punto me encuentro, tratando de difundir en la medida de mis posibilidades una terapia que me ha brindado inmensas alegrías desde que la conocí, aportando mi granito de arena al sueño de Bach de que seamos capaces de gestionar y equilibrar nuestras emociones por nosotros mismos.